EL MARIDO QUE DESCUIDA SU RESPONSABILIDAD ESPIRITUAL
Dios no puso al marido como cabeza del hogar para que solamente provea el sustento material, sino también para que asuma con amor y diligencia su responsabilidad espiritual.
Efesios 5:23 enseña que el marido es cabeza de la mujer, y Efesios 6:4 manda a los padres criar a sus hijos en disciplina y amonestación del Señor.
Es digno de alabanza que una esposa estudie las Escrituras, ore y procure fortalecer la fe de su familia. Pero la fidelidad de la esposa no justifica la negligencia del marido.
El hombre que deja en manos de su esposa toda la enseñanza bíblica, la oración y la orientación espiritual del hogar, mientras él permanece indiferente, no está ejerciendo la responsabilidad que Dios le ha dado.
1 Corintios 11:3 habla del orden establecido por Dios, pero ser cabeza no es reclamar autoridad mientras se evade el deber. Es asumir responsabilidades, dar ejemplo y servir con amor.
Josué 24:15: «Pero yo y mi casa serviremos a Jehová».
Reflexión final: Un marido no puede pretender dirigir espiritualmente un hogar si él mismo no se deja dirigir por la Palabra de Dios. La autoridad espiritual no es una excusa para mandar, sino una responsabilidad que exige obediencia, ejemplo y fidelidad al Señor.